Tuesday, July 12, 2011

"El Literato, la Filósofa y el Artista": De por qué todavía vale la pena ver 678



La película que se estrenó ayer en la esfera público-mediática de la sociedad argentina—y que parece que romperá los records de taquilla—se llama “El Artista.” Protagonizada por Fito Paez, es la tercera en la trilogía “Arte, Intelectualidad y Política”, que viene siendo sido furor en el país desde comienzos de año.

La primera parte, “El Literato”, con las actuaciones estelares de Horacio Gonzalez y Mario Vargas Llosa, había tenido un modesto éxito—quizás talvéz por la aparición especial de la Presidenta—en las tapas de los diarios de Clarín, La Nación, El Argentino, y había generado gran masturbación intelectual en las hojas de Página/12. La trama: un honrado Premio Nobel de Literatura en su lucha por la libertad de expresión en medio de una nación sumida en un proceso de desmoronamiento democrático, batallando contra censores intelectuales, funcionarios de un gobierno de facto. En sus momentos más memorables, los de 678, se llegó a discutir cosas como la relación entre ficción y política en el universo borgeano[1], pero en términos generales fue un gran bodrio. La batalla entre librepensante y censor terminó en tablas: el primero dió un discurso solemne acerca del valor de la libertad individual frente a un auditorio lleno en la Feria del Libro; su contrincante, presentó exitosamente un libro sobre el Kirchnerismo en la misma feria, también de auditorio lleno.¿Ganamos todxs? ¿Le importó a alguien?



La secuela recaudó mucho más, tuvo mejores críticas, y hasta debe de haber ganado algún premio. Bajo el título de “La Filósofa”, el film relata la historia de una valiente intelectual en el ocaso de su carrera que posee el espíritu desafiante de una jóven militante. La bella y brillante filósofa se bate a duelo contra una patota de peleles intelectuales de la dictadura K y logra derrotarlos en territorio enemigo. Luego, airosa, se pasea por radios, revistas y tapas de diarios mientras la maquinaria propagandística del kirchnerismo se queda por semanas preguntándose como pudieron haber perdido por semejante goleada de local. De todos modos, aquí también el momento clave se dió en 678. Y no fue precisamente el “Conmigo no, Barone” de Beatriz Sarlo. Fue un viejo archivo encontrado por los grandes historiadores mediáticos que realizan los informes del programa, y luego repetido por días en Duro de Domar, TVR, etcs. Un video de David Viñas y Cristina Fernandez de Kirchner debatiendo con intensidad en un programa televisivo en el año 2000 acerca de las diferencias en la mirada de un intelectual crítico y de una militante política. Escucharla a Cristina hace pensar que ya sabía de antemano lo que el futuro presagiaba. Una joya.



Y ahora, inesperadamente llegó la tercera –¿y última?– parte de esta trilogía. “El Artista”, que comenzó ayer con una contratapa de Página/12 del consagrado músico rosarino Fito Paez. Artista como pocos, ya hace años había anunciado el diablo que existía en el corazón de Buenos Aires, en esa puta ciudad, donde matan a pobres corazones. Nada nuevo en la expresión político-artística de don Rodolfo, sólo que esta vez fueron las huestes de Duran Barba quienes fueron a la ofensiva. ¿Su interpretación?: Paez, un artista probablemente comprado por el gobierno, escribe una columna en un matutino donde escupe odio y asco por los opositores políticos al régimen. Ya a las primeras horas de media mañana comienzan las reacciones: via twitter, via radios, y de repente comienzan a desfilar los funcionarios macristas, con los pechos inflados por el 47% que lograron el domingo, y esperanzados salen a hacerle frente al terrorista artístico. ¿Quién será el héroe de este promisorio film? ¿Será el tragabigotes?



Sea como sea que se desarrolle este nuevo episodio de la discusión político-intelectual de nuestro país, podemos anticipar que será largo, aburrido, sobredeterminado y sobresaturado de opinología, pero a fin de cuentas nos dará algún momento de gloria en 678. Ese programa tan tedioso, tan sobresaturado, tan repetitivo, pero a la vez tan fascinante y central de este inesperado y hermoso momento político que estamos viviendo en la Argentina. Será en la pantalla de Canal 7, ente las 21 y las 22:30.


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[1] Que estas discusiones se den en primetime de la televisión pública, con un rating más que modesto, es de por sí motivo para entusiasmarse.

Monday, July 11, 2011

En la amargura con Walter

Los resultados finales de las elecciones en la ciudad de Buenos Aires son infalibles. El Macrismo ganó por un amplísimo margen de casi 20 puntos contra el candidato del Frente para la Victoria, y estuvo a unos puntos nomás de alcanzar el 50% de los votos para alzarse con una victoria final en primera vuelta. Para quienes militamos esta campaña desde principios de año, pensando que con Cristina y con la fuerza de la juventud podíamos romper con la hegemonía gorila del macrismo, ayer fue un día magro.

Una de dos: o las encuestas estaban todas mal, o nos ganó el voto culposo. Nadie es la misma persona en la calle que en un cuarto oscuro. Ahí adentro no está la mirada increpante del Otro, esa que te dice: "¿No te da vergüenza votarlo a este tipo?". Igual a las encuestas nunca les creí...

Entonces, como decía el pelado Cordera, ahora qué, qué nos queda...

Una persona en sus cabales debería pasarse pal otro lado de la General Paz, mudarse a tierras conurbas, donde unx no tiene miedo de decirse peronista, y donde se avivan que el problema de Macri no es ideológico sino que es un tema de vocación política (o en este caso su falta de ella).

Pero no, yo me quedo loco. Pelearemos el ballotage, pelearemos en Oktubre, y volveremos a dar la batalla en el 2015. Ese fue el espíritu de un marxista piola (de esos que nos gustan) como Walter Benjamin, que cuando tuvo la oportunidad de exiliarse de Europa hacia los Estados Unidos, se la aguantó. Judío, marxista, revoltoso, perseguido; mientras sus colegas de la Escuela de Frankfurt ya se tomaban un daikiri con sombrillita en California, el tipo le escribe a Adorno (que le pedía que rajara), en una carta, que todavía había posiciones que defender en Europa.

Bueno, todavía quedan posiciones por defender en esta puta ciudad. Yo me quedo. Grasia Walter...

Sunday, July 3, 2011

Las tres patas del kirchnerismo... en movimiento

Un artículo que escribí hace unos meses, publicado en Ovnibus. De alguna manera el artículo refleja el gérmen de lo que luego se materializó en el cierre de listas del Frente para la Victoria (Fpv), donde los sectores de juventud --y en particular la agrupación La Cámpora-- desplazó a otros tradicionales espacios kirchneristas.




(Buenos Aires) El 11 de Marzo fue una fiesta kirchnerista. El Estadio Tomás Adolfo Ducó, mejor conocido como la cancha de Huracán, abrió sus puertas para un masivo acto político en el que la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner se encontró con su militancia, con quienes la bancan.

La cancha estaba llena. Los organizadores—el Movimiento Evita—hablan de 80,000 personas, más 20,000 que se quedaron afuera. Los números verdaderos deben estar cerca de la mitad de eso. Pero que estaba llena, estaba llena. Tanto, que algún cronista deportivo comentó que desde que filmaron “El Secreto de sus Ojos” que no veía tanta gente en el predio de Parque Patricios. Es cierto que a Huracán le viene yendo bastante mal en el fútbol.

La primer pregunta que deberíamos hacernos es ¿quién llenó el estadio?, ¿quiénes son estas personas, estas agrupaciones, este movimiento que banca a Cristina? Porque, a pesar de la falta de observación o las malas intenciones de los opinólogos de siempre, las multitudes que coparon el lugar no fueron convocadas por el infame “aparato” del peronismo bonaerense, ese sin el cual “no se puede gobernar” la Argentina. No, el 11 de Marzo Cristina le habló a la juventud, a los movimientos sociales y políticos, y a lxs autoconvocadxs. Ahí estaban La Cámpora, la Juventud Peronista, Kolina, la Juventud Sindical, los comedores populares, la JP Evita, Descamisados, grupos piqueteros, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), los Autoconvocados de 678 Facebook, y tantas otras agrupaciones que hace seis años no se veían ni en figurita en las marchas K[1]. Por supuesto, estaban también ahí algunos sectores del peronismo tradicional, y una parte del sindicalismo peronista de la CGT, pero no eran el grueso. Como dijo la ensayista Beatriz Sarlo en un momento de lucidez: se veía un cambio de una militancia a otra.

En ocho años de gobierno, el kirchnerismo se ha sostenido con base en sus dos columnas vertebrales, sus dos patas centrales: el aparato político estructurado alrededor del Partido Justicialista –de quien Nestor Kirchner era presidente hasta su muerte –y el sindicalismo nucleado alrededor de la CGT y conducido por el camionero Hugo Moyano. Con mayor o menor grado de lealtad, estos dos espacios han permitido que el kirchnerismo avance fuertemente en pujas concretas de poder –contra los sectores agroexportadores, sin éxito; contra los grupos multimediáticos, con éxito– y viva para contarlo. Pero el 11 de Marzo fue la expresión más fuerte de una nueva y tercer pata del kirchnerismo que se venía gestando en los últimos años: la juventud y los movimientos sociales.



Esta contundente aparición de una tercer pata en el proyecto político kirchnerista, una pata que se mueve, que innova, que ocupa espacios de poder y de gestión, que se visibiliza en cada acto de Cristina, parecería estar empezando a preocupar a las otras dos. Porque en cada discurso que da la Presidenta, dele que te dele con que la juventud esto y la juventud lo otro. ¿Y el Partido? ¿Y los trabajadores qué? Si yo estuviera en su lugar, también andaría malhumorado.

Curiosamente, la semana siguiente al acto en Huracán, las otras dos patas del kirchnerismo anduvieron bastante moviditas, como queriendo recordarle a Cristina y a la sociedad que ellos siguen allí, y que todavía la tienen más grande.



Exactamente una semana después, 18 de Marzo, el PJ de la Provincia de Buenos Aires realizó un gran acto en el Estadio de Independiente de Avellaneda, de similares proporciones, donde invitaron a Cristina a hablar en conmemoración del Día Internacional de la Mujer—aunque hubiesen pasado diez días desde el 8 de Marzo. No se le dio mucha relevancia mediática ni política a tal acto. Fue leído como uno más de tantos actos del aparato bonaerense. Mucho micro, mucho bombo, mucho flameador: lo de siempre. Como para que no se olviden “que nosotros llenamos un Huracán cuando se nos canta la gana”.

Ese mismo día, el 18, quien sí estaba en el centro de todas las discusiones mediáticas y políticas era el Secretario General de la CGT, Hugo Moyano. Resulta que la Justicia Suiza investiga a una empresa de recolección de basura del conurbano, que se supone tiene algún vínculo con el referente sindicalista. Los suizos piden que la justicia argentina les dé una mano, la cancillería pasa el pedido, y ahí se arma el quilombo. Que es un ataque político contra el líder del movimiento obrero, que es una operación mediática para desprestigiar a los trabajadores, que estar contra Moyano es estar contra Cristina. El Sindicato de Camioneros llama a huelga general, todos los gremios de transporte adhieren, y de repente nos damos cuenta que el Lunes 21 se para el país. Porque no cabe ninguna duda que si paran los sindicatos de transporte el país se queda quieto. Mientras tanto, Cristina habla en Avellaneda frente a una masa conurbana y les dice: “Yo no vine a dividir, no vine a separar”, como si les estuviera diciendo que no se preocupen, que nadie les quiere recortar nada.

Finalmente, en las últimas horas del día del 18, Moyano llama una conferencia de prensa, denuncia a la oposición y a los medios hegemónicos, y con mucha solemnidad y agudeza política declara que ha suspendido la huelga general. Su hijo, Facundo Moyano—líder del gremio de peajes y de la Juventud Sindical—sale enfrente de las cámaras y deja en claro que con el gobierno de Cristina está todo bien. De todos modos, al igual que el PJ Bonaerense, el sindicalismo también deja claro su mensaje: “No se olvide señora Presidenta que nosotros somos la clase obrera, la columna vertebral del peronismo, y que si queremos le frenamos el país en un abrir y cerrar de ojos”.

El año electoral recién comienza, y las perspectivas para el kirchnerismo son muy positivas. Los sondeos la dan a Cristina ganando la reelección en la primera vuelta sin complicaciones, con una imagen positiva del 60%. Pero a pesar de la inmediatez de los comicios, todo el peronismo empieza a pensar en el 2015, y en la sucesión de la Presidenta, que no puede ser reelecta. Y no hay intendente ni gobernador ni sindicalista que tenga ganas de que un pendejito de veintipico que milita en La Cámpora venga a quitarle protagonismo a él, que fue peronista hasta con Menem y Duhalde.


Iñaki Casartelli
[1] Pregunta: ¿había marchas K hace seis años?

Saturday, May 14, 2011

Bin-Laden, el Progresismo Yanqui y el Pensamiento Único



El asesinato de Osama Bin-Laden, la noche del 1 de Mayo pasado, conmocionó a la prensa mundial. En Buenos Aires, fue tapa de todos los diarios por varios días—y sigue siéndolo, a medida que surgen nuevas informaciones, desinformaciones, especulaciones, etc. Y no es para menos, podría decirse. A fin de cuentas, a este tipo lo vienen “buscando” hace como 10 años, fue supuestamente el autor intelectual de la caída de las Torres Gemelas y excusa perfecta para que el imperio norteamericano le declarase la guerra a dos países diferentes—Afganistán e Irak—e impusiera una nueva doctrina de seguridad contra-terrorista que, contando con un gran apoyo público en los Estados Unidos, hace apología de la tortura, las detenciones extrajudiciales, y el militarismo más extremo.

Bin-Laden fue. Y lo liquidó Obama, no Bush. El Obama del Premio Nobel de la Paz, del “Yes We Can”, el mismísimo heredero político de Martin Luther King Jr., que terminó siendo más turro que el cowboy tejano[1]. Así de patas arriba, como diría Galeano, es el mundo a veces. Porque para grandes sectores de las sociedades civiles en América Latina, el asesinato de Laden no es cosa para celebrarse, pero los gringos andan de fiesta. En cada ciudad, en cada pueblito de esos de película de terror yanki con la ruta, el autocine y el motel, las manifestaciones espontáneas de celebración no se hicieron faltar. El pueblo norteamericano salió a la calle y festejó coreando el himno, tomando cerveza, tirando fuegos artificiales, ondeando sus banderas y agitando su patrioterismo.

El pueblo estaba en la calle celebrando un asesinato porque, como había dicho el presidente, “justice has been made”. Y que no me vengan con que la muerte de Hitler fue motivo de celebración, porque cuando cayó el Fuhrer se acabó la guerra—o por lo menos una guerra, y esta guerra santa no tiene fin. De la misma manera, la cruzada yanqui contra el “terrorismo internacional” continuará. Ya al día siguiente los concentrados massmediáticos de Murdoch y compañía empezaron a agitar con el fantasma de la “venganza” de Al-Qaida por la muerte de su líder.

Haciendo zapping de la Fox a la CNN, leyendo del New York Times al Miami Herald, se escuchaba una sola voz: la de la victoria, la de un triunfo catártico de haber aniquilado al mismísimo Satanás. Se sabe, en esos medios hegemónicos no se puede confiar. Representan el pensamiento único del poder imperial. Entonces este cronista buscó por otros recovecos, intentando encontrar alguna voz de sentido común dentro la sociedad norteamericana, alguien que viera—como ve uno—lo problemático y morboso de festejar tanto por el aniquilamiento de un perejil, por quien fueron a dos guerras que dejaron millones de árabes sinnombre muertos en la zanja.

Y allí fuí en busca de Jon Stewart y Rachel Maddow. Se me ocurrió que ellxs verían lo que yo. A fin de cuentas, son las dos referencias mediáticas más reconocidas del pensamiento “progresista” (léase demócrata de izquierda) estadounidense. Él, comediante judío de Nueva York lleva adelante un programa de noticias satirizado que lleva más de 10 años al aire, “The Daily Show”, que sale por el canal de cable Comedy Central. Ella, periodista jóven, militante LGBT, conduce un show con su nombre, “The Rachel Maddow Show”, que por la cadena MSNBC (léase el Fox de lxs Demócratas) le viene pegando a los dos partidos día tras día por haberse vendido a las corporaciones. Me imaginé... ellxs sí van a ser críticos.

Pero no, el 3 de Mayo ella lo visita a él en su programa, y es una fiesta2. Festajan, se alegran, se regocijan con que “Osama jamás volverá a estar”, con que han logrado su objetivo luego de diez años. Se excusan de su sentimentalismo, de su exceso de emoción, y apelan a ser buenxs periodistas e informar como mejor pueden en un momento de unidad para el pueblo norteamericano. Qué decepción. Maddow y Stewart fueron periodistas que alcanzaron su fama en la era Bush, denunciando las torturas, las guerras, las mentiras. Fueron bastiones de la denuncia de la corrupción, la perversión, el desdén por las normas internacionales. Y eso vendía como pan caliente, tanto dentro como afuera del país. Hoy, ya no se animan a hablar de estas cosas; o quizás no les interesan. Porque lo agarraron a Bin-Laden, y ahora el pueblo puede dormir en paz.



Las voces disidentes, las que no festejan, las que cuestionan son marginales. Nadie les da bola, porque andan muy ocupadxs entre festejando que liquidaron al barbudo y preocupándose por la revancha de los terroristas. Ahí están, las voces de siempre. La de Noam Chomsky, la de Amy Goodman, la de Michael Moore[2]. Nombres que son más conocidos al sur del Río Grande que al norte. Ellxs se lo pierden.

Por lo pronto, a pesar de que “se hizo justicia”, Obama ha afirmado que esto no significaría modificaciones en la política anti-terrorista norteamericana, y que las operaciones militares en Irak, Afganistán, Pakistán, Libia y quién sabe donde más continuarán su rumbo. Nada nuevo bajo el sol.




[1] Sólo por citar algunas cuestiones conocidas: bajo el mandato de Obama, el presupuesto militar ha aumentado, la OTAN ha invadido Libia, y el número de deportaciones de inmigrantes se ha triplicado desde la era Bush. Lo único rescatable es un tibio intento de reformar el sistema de salud que le costó todo su capital político y consiguió menos del 10% de los cambios que aspiraba lograr.

[2] Artículo de Chomsky sobre Bin Laden: http://www.advivo.com.br/blog/cariry/mi-reaccion-ante-la-muerte-de-osama-bin-laden-chomsky

Tuesday, January 4, 2011

dos miradas



¿Existe el arte sin artista? ¿Qué pasa cuando por simple azar una serie de elementos se configuran de manera en que a los ojos de un(x) espectador(x) aparece un hecho artístico? ¿Se puede hablar entonces de arte accidental?

Caminaba una noche porteña con dos amigas por Hipólito Yrigoyen cuando de repente nos llamaron la atención dos afiches superpuestos en la pared de una obra en construcción. Atrás, la promoción de un recital de Lisandro Aristimuño, cantautor sureño, y superpuesta, por encima, el anuncio del lanzamiento de la candidatura presidencial de Pino Solanas. El contraste entre estas dos “miradas de horizonte”--como las llama un amigo--nos sorprendió. Tan diferente una mirada de la otra. La de Lisandro mira con anhelo, con un dejo de melancolía, siguiendo quizás el murmullo de las hojas en el viento. La de Pino, en cambio, mira con ambición y decisión hacia adelante--suponemos--, con fuerte convicción y decisión de poseer una verdad y un destino. Una mirada sugiere, la otra empuja.

Qué casualidad, como miran en direcciones opuestas, como evocan sensaciones encontradas, como de alguna manera las miradas dialogan.

Estos dos afiches tienen orígenes e intenciones diferentes. Supongamos que el artísta y el político fueron ambos retratados en sesiones de fotos, donde un grupo de profesionales seleccionó la imagen más adecuada, que luego pasó a manos de un(x) diseñador(x) gráficx, que luego fue aprobado por cierta autoridad, que luego fue impresa en alguna gráfica conurbana, que luego llegó a las manos de algún trabajador nocturno, que en el apuro de cumplir con el horario y llegar a tiempo a casa, la pegó en una pared sin pensar mucho cómo quedaba. Quién pegó el afiche de Pino por sobre el de Lisandro, ¿habrá visto acto seguido la superposición de miradas? ¿se habrá sorprendido como nosotrxs?

Entonces podríamos preguntarnos si el arte surge de la intencionalidad de el/la artista, del habitus de la comunidad artística, del contexto en que se presenta (en una galería o en una calle)... o quizás el hecho artístico se encuentra en la mirada de el/la espectador(x). Si es así, y el espectáculo es el eje de la obra de arte, entonces podemos aceptar un arte sin artista, sin autor. Celebremos entonces el arte que nuestros ojos dibujan al mirar, al que encontramos por pura suerte en una calle nocturna, o ese que encontramos en alguna nube de atardecer en la que nos parece ver un conejo o una milanesa a la napolitana, a pesar de que intentemos mostrársela a nuestra compañía, y ellxs en cambio vean un león o la cara de Mirtha Legrand.

Saturday, December 25, 2010

verdades

lo digo pa que quede claro,

que yo no creo en la Verdad
(esa que se dice única y unívoca),

pero sí que creo que hay
una verdad
(algunita por lo menos)

en cada herida,
en cada fractura,
en cada fisura,
en cada frontera...

Tuesday, December 14, 2010

Calle 13 y los Derechos Humanos



El Domingo a la noche en la Plaza de Mayo, en el marco del Festival por la Democracia y los Derechos Humanos, tocó Calle 13. Yo estuve en la plaza. No fui para verlos a ellos, pero su música me encanta. Me divierte, me gusta, me parece original y diferente. La canción que le hicieron al FBI por el asesinato de Filiberto Ojeda Ríos es excelente, y demuestra un compromiso por la independencia de Puerto Rico que pocxs artistas de la isla tienen el coraje de demostrar. Además, en los últimos años, han venido tomando posición y poniéndose la camiseta por otras luchas de nuestro continente, cosa que me encanta. A su audiencia, que me imagino que tiene poca politización –aunque por ahí es un prejuicio mio– la están exponiendo a realidades tremendas de la desigualdad y la injusticia que se vive en el mundo. Pero lo que hicieron el domingo no me terminó de gustar, y quisiera intentar pensar por qué.

Antes que nada, un poco de contexto. Estas últimas semanas han sido trágicas y complejas en términos de violencia y represión de la protesta social en la Argentina. Primero fue el asesinato de Mariano Ferreyra, un militante jóven del Partido Obrero a manos de una patota sindical en el contexto de un reclamo de tercerizadxs del Ferrocarril Roca. Luego fue la represión de un reclamo por tierras de la comunidad qom La Primavera, en Formosa, que cobró la vida de dos miembros de los pueblos originarios, Roberto López y Sixto Gómez. Y esta última semana, cuando 1000 familias ocuparon el Parque Indoamericano en Villa Soldati en la Ciudad de Buenos Aires, reclamando una respuesta a sus demandas de vivienda digna, un operativo conjunto de desalojo entre la Policía Metropolitana y la Federal resultó en dos muertes, las de Bernardo Salguero y Rosemary Churapuña. En el marco de un país donde el gobierno nacional ha sido contundente en su repudio de la represión a la protesta social, la situación es preocupante, y requiere un análisis profundo para comprender por qué suceden estos eventos, quiénes son lxs responsables, y cómo prevenirlos.

Durante el recital el domingo, René, el cantante de Calle 13, salió al escenario en cuero y con unas palabras escritas en su cuerpo, dijo lo siguiente:

“No debe haber asesinatos como los que están ocurriendo acá, por eso escribo esto en mis espalda. El que quiera que tomé una foto. El que quiera que me pegue un tiro”.

Inmediatamente, reveló que en su espalda se veía escrito “JUSTICIA para Mariano Ferreyra, TOBAS, V. SOLDATI”. En un primer momento, me sentí identificado con el sentimiento de indignación que transmitió René. Que haya tanto muerto en la calle se tiene que decir, especialmente en un acto por los derechos humanos. Se me dió por aplaudir...

Luego de tocar un par de temas más, el Residente se puso a hablar del racismo y el odio hacia lxs migrantes, especialmente refiriéndose a aquellxs que se van “p'al norte”. Antes de tocar ese mismo tema—un hitazo de la Calle 13—decidió dedicárselo a la señora Gobernadora de Arizona, Jan Brewer. La gente mucho no entendió de qué carajos hablaba René. ¿Qué tiene que ver con nosotrxs la gobernadora de Arizona? De nuevo, un poco de contexto...

Desde la llegada al poder del Presidente Obama en los Estados Unidos, se ha observado un resurgimiento de la derecha más recalcitrante—el infame “Tea Party”, los grupos paramilitares, el racismo abierto en los medios de comunicación y en manos de líderes políticos del Partido Republicano. Paradójicamente, tener el presidente con ideas más progresistas en varias décadas, ha significado un viraje hacia la derecha de la política en el seno del imperio. A pesar de que lxs Demócratas han alcanzado algunos tibios logros políticos—la suave reforma del sistema de salud, por ejemplo—en su gran mayoría han fracasado en cumplir con las promesas electorales que le dieron la victoria a Obama en 2008.

El tema de la inmigración ha sido donde este viraje hacia la derecha se ha visto con más intensidad. Los asesinatos contra latinxs están en un pico histórico. Durante la administración Obama, la deportación de indocumentadxs ha aumentado en un 70% y está marcando records. Varios parlamentarios recientemente electos están intentando revocar la 14ava Enmienda a la Constitución—esa que dice que es norteamericanx quien ha nacido dentro del país—a fines de quitarle la ciudadanía a hijxs de inmigrantes sin papeles.

El gobierno de la republicana Jan Brewer en Arizona es la punta de lanza de esta campaña contra la población latina e inmigrante. Este año, se aprobó en la legislatura estatal del estado fronterizo la ley SB1070, que da autorización a las fuerzas policiales a pedirle documentación a cualquier persona que “sospechen” que se encuentre en el país “ilegalmente”, lo que permitirá que se detenga a transeuntes por simple portación de cara.

Ahora bien, por más que la gobernadora de Arizona sea una racista, no es dificil observar que simplemente se trata de un agente que es parte de una campaña mucho mayor de discriminación, racismo y xenofobia, elementos íntegros de la política imperial. En ese sentido, si trazamos una línea paralela con la Argentina, podríamos decir que la administración PRO del flamante Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri es, tal como la gobernadora de Arizona, un elemento—radical sin duda—de la nueva derecha patriotera y neoliberal de nuestros países.

Lo que yo me pregunto es lo siguiente: ¿por qué el Residente Calle 13 se pone minucioso hablando de la política inmigratoria norteamericana y viene a nuestros pagos a generalizar por la “falta de derechos humanos”? ¿no se le ocurre a don René que Obama es partícipe y responsable por los asesinatos en la frontera a mano de los paramilitares Minutemen? En todo caso, se le pediría un poco de coherencia. O se pone a denunciar a diestra y siniestra contra todos los gobiernos del mundo, o se embarra un poco las manos y se pone a hablar de política. Que la critique sin miedo a la Brewer, pero si va a discutir sobre Villa Soldati y lxs tobas, que hable de Insfram, de Macri, de la policía federal.

Sincerándonos, me pareció muy bien que se mencionaran lxs tobas y Villa Soldati arriba del escenario, aunque también lo hizo Alex Freyre—integrante del primer matrimonio homosexual celebrado en la Argentina—pero como él es un militante kirchnerista, nadie le dió pelota. Pero también vale celebrar y apoyar una política de derechos humanos del kirchnerismo que, aunque dista de ser perfecta, es la mejor que hemos tenido en nuestra historia. Yo fui a la plaza por eso, y porque creo que la profundización del proyecto que comenzó en 2003 tiene la capacidad de construir un país nuevo donde no haya más muertxs por esgrimir banderas de justicia, igualdad y emancipación.

Y como para ir cerrando, porque esto ya se me pone largo, me irrita un poco que el Residente diga que el que quiere que le pegue un tiro, porque por más injusto y capitalista que sea este país, ya no vivimos en una dictadura como la anterior. Como dijo algún bloguero k, que vaya a hablar de los derechos humanos a Corea del Norte, a ver como le va. O incluso, mejor aún, que se anime a tildarlo de asesino y terrorista a Obama en alguno de sus recitales en Miami, y después hablamos...