Monday, August 19, 2013

(in)definiciones

  • El peronismo siempre desbordó a Perón, siempre fue más. El kirchnerismo no desbordó, aún, a sus (dos) líderes, ni hay indicios de que lo haga en el futuro cercano.
  • El kirchnerismo es ideológicamente mucho más claro de lo que unx pueda creerse, por mucho John William Cooke que leamos. Acá hay capitalismo en serio y nada más. Eso, quizás (pero sólo quizás), en este mundo de hoy, sea revolucionario.
  • "Peronismo" ante todo es una palabra política. Designa a veces un sistema político, a veces un partido, otras un aparato, una liga de gobernadores, etc. Muy de vez en cuando puede designar una ideología, aunque casi nunca; y siempre, siempre, siempre remite a una identidad.
  • En este país, decir que unx es peronista es decirlo todo, y a la vez, es no decir nada.

Friday, August 16, 2013

soviets y electricidad



Alguien dijo, ya no me acuerdo quién, que en las PASO del domingo lo que había sido derrotado era la "política en tanto conflicto". Las ondas de amor y paz de Massa, la campaña de sonrisas y abrazos del macrismo, la interna "light" de UNEN, los chorizos de Binner. Ganó el Sri Sri. Incluso la estrategia de Insaurralde en la Provincia de Buenos Aires tuvo mucha cloaca y poco Barone. Mucho Scioli y poco Kunkel.

Desde el 2008, ya van 5 años, que hemos encarado este camino de la política como conflicto, el amigo/enemigo, las grandes batallas contra las patronales, los medios hegemónicos, la corporación judicial, y así seguimos. Digo 2008 porque ahí se inaugura la batalla discursiva. Nestor y Cristina siempre batallaron contra grandes intereses, pero a partir de la 125 hubo que explicitarlos ante la ciudadanía, hacerla partícipe, demandar militancia, compromiso, tomas de posición: "en la vida hay que elegir".

¿Cuánto conflicto puede tolerar una sociedad? En un principio, si pensamos en nuestra turbulenta historia política, veremos que la Argentina se la banca contra viento y marea. Pero una cosa es bancárselo, y otra es elegir el conflicto. Quizás la dimensión más trágica del kirchnerismo es subirse al ring a dar batallas en las que tiene todas las de perder. Contra Magnetto, contra el Poder Judicial, contra la SRA, por momentos, mirando 678 y con el 54% en la mano, parecía que ganábamos, pero no ganamos. Ni hay indicaciones de que vayamos a ganar.

Quizás la sociedad pueda tolerar conflictos, pero espera que los resolvamos, en un plazo razonable, y que luego vengan los beneficios. Las "más voces" de la Ley de Medios, la "Justicia más cercana" de su democratización, la "defensa del agro nacional contra el monocultivo" de la 125. Todavía no se lo dimos. No porque no quisiéramos, pero eso a quién mierda le importa. La batalla cultural se puede perder. Seguimos atrapados en la tesis/antítesis hegeliana. Nos falta la síntesis, esa que Massa dice que tiene (y miente). Y es muy probable que no la consigamos. O habrá que ver qué dice la Corte sobre Clarín.

De cualquier modo, esto es lo que somos. A esta altura no vamos a aflojar en los conflictos. Sino seríamos radicales. Muchas gracias, pero no.

Entonces, ¿qué nos queda? Nos queda la electricidad.

Recordemos aquella famosa fórmula pronunciada por Lenin sobre la revolución: "Soviets y electricidad". La política, entonces es eso. Conflicto y gestión. Si vamos a "profundizar" el conflicto, entonces habrá que profundizar la gestión también. Porque en recesión económica a nadie le interesan las andanzas de Magnetto y Ernestina, ni la batalla cultural, ni la revolución permanente.

Empecemos por ahí.

Monday, May 20, 2013

Te resumimos Laclau en 16 pasos (o por lo menos lo intentamos)


Hace casi tres años que existe este blog, y desde el día uno que tiene como música de fondo la teoría política de Ernesto Laclau, un paladín nacional-popular que navega las aguas del posestructuralismo académico europeo y hasta le gana algún que otro debate a los rockstars de la filosofía contemporánea.

Ya era hora de plasmarlo. Como referencia interna del blog y pa quien le sirva una introducción a "La Razón Populista" (2004), el argumento, creo, va masomenos así:

1) En la sociedad hay demandas. Demandas sociales. De todo tipo, más allá de si son legítimas o no. Existen. Movilizan fuerzas, potencias, cuerpos. Son el sustrato de la política.

2) Un Estado, un gobierno, puede atender o desatender esas demandas, que cambian constantemente, que incluso pueden ser antagónicas entre sí (un sindicato petrolero y un grupo ambiental pueden pensar muy distinto sobre qué hacer con los yacimientos de Vaca Muerta).

3) Para atender una demanda, no basta con solo proclamarse a favor de la misma. Hay que entenderla, estudiarla en sus detalles, y encontrar una forma institucional de responder.

4) Una serie de demandas sin atender institucionalmente por un gobierno--un bloque hegemónico, podríamos decir en los términos de Antonio Gramsci--pueden comenzar a nuclearse entre sí. Laclau va a decir que pueden construir cadenas de equivalencias. O sea, cada demanda es equivalente a la otra, y el tamaño de las cadenas puede ser tan grande como la cantidad de demandas sin atender.

5) Ya dijimos que las demandas pueden ser antagónicas entre sí--a Laclau no le gusta hablar de contradicciones. Entonces, ¿cómo hacen para juntarse, para equivalerse? En concreto, cómo pueden estar el Sindicato de Camioneros y la Sociedad Rural del mismo lado?

6) Si el contenido de esas demandas es potencialmente incompatible, Laclau va a decir que lo que va a generar esas equivalencias van a ser los símbolos de las demandas. Las banderas, las frases, las camisetas, los slogans, las víctimas.


7) En términos lingüísticos, estamos hablando de la diferencia entre significado y significante en la composición de un signo. Una cosa es lo que queremos decir (el significado), y otra es la palabra, el gesto, la imagen que usamos para decirlo(el significante). Las cadenas de equivalencias se construyen en el nivel de los significantes.

8) En estas cadenas de equivalencias, la capacidad de ordenar, de nuclear, de centralizar esa infinidad de demandas, ocurre cuando un significante es capaz de significar a toda la cadena. Es decir, un significante se vuelve hegemónico.

9) Para volverse hegemónico, ese significante debe vaciarse--o más bien, tender hacia vaciarse. Debe desprenderse de su particularidad, debe distanciarse de su significado propio para poder significar a la cadena entera.

http://discoursology.files.wordpress.com/2008/09/laclau_2005_p130.jpg
En este caso, Ts es el zarismo ruso, y la D1 se vuelve un significante vacío.

10) Así, los "significantes vacíos" son la clave de la hegemonía. Y no hay mejor significante vacío que el nombre del líder.

12) La palabra "Perón" en 1973 significaba para cada sector una cosa distinta. Por eso podía manejar la política desde Madrid. Cuando volvió, ese significante empezó a llenarse, y ahí se pudrió todo.

13) El momento de la hegemonía de un significante en una cadena equivalencial es para Laclau el momento político

14) El momento político es el opuesto al momento institucional. En el momento institucional, lo que prima es el contenido de la demanda, su especificidad, su diferencia. En el momento político, lo que prima es la igualdad de esa demanda a cualquier otra; su diferencia se diluye en las cadenas.

15) La aspiración de un significante hegemónico es la totalidad, que es volverse el significante de toda la sociedad, del pueblo. 

16) El populismo es la política misma, sin más. 



Sunday, May 19, 2013

seguimos con esto de las fracciones de clase

https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEi_tDoYGCI6NAiEtHRptdtNHj52fJxrT4IJj8HU2TCrRYUw19Ao5qYRnlerEJV1ZKC6c6gvyGTEgxc6W1C7j8FB28BzV2PJEusJoWVbV-zaIuAomLIK-6w-YH1HO7vcwB524MD0VHu9iNPM/s400/d+elia-critica.jpg
Hablábamos acá de la pregunta por la alianza de clases (o fracciones de clase) que sustenta el/al kirchnerismo. Hoy cambiamos un poco el eje y pensamos en las clases dominantes; en particular, en lo que podríamos llamar la "oligarquía" rural. Parece que ya no son tan oligárquicos ni tan rurales, pero ahí están.

En "Los Cuatro Peronismos", libro de interpretación marxista, Alejandro Horowicz dice, en uno de sus momentos más tremendistas, que la historia argentina podría reducirse a la historia de la renta diferencial de la tierra. Va la cita:

"Y allí reposa condensada en una sola frase la tragedia de la historia argentina: los terratenientes son su clase nacional. Son lo suficientemente nacionales para impedir que la sociedad argentina constituya un enclave colonial, pero no son lo suficientemente nacionales para impulsar un país independiente. Por eso es posible sostener, epigramáticamente, que la historia argentina puede reducirse a la historia de la consolidación del dominio terrateniente. Más aún, a la historia de la renta del suelo" (1985, p.16)

 Quizás puédase. Lo que es cierto es que la década menemista vio casi desaparecer a la figura de la oligarquía terrateniente. Apesar de que se diversificaron y sostuvieron algunas palancas del poder político, vender cereales no garpaba en los 90s. O por lo menos no garpaba 500 dólares con un cambio flotante a 5pe (ponele que 3 con retenciones).

Entonces llegó el milagro. Devaluación, boom de la soja, China que explota, Brasil que se expande. Básicamente ahí está el argumento del "viento de cola", que también puede ser expresado en formas más sofisticadas y críticas de mano de Maristella Svampa como el "Consenso de los Commodities". Léase: consenso nuevo que viene a reemplazar al "Consenso de Washington". A la misma hora por el mismo canal.

De 2008 para acá, Mesa de Enlace, leche derramada, tractorazos, huevazos, clima destituyente, votos no positivos, Biolcatti, toda la artilleria gauchócrata. Pero atenti, que escuchar a Etchevehere en los medios y creerse que esa es la verdadera expresión de la oligarquía sojaexportadora es meterse un gol en contra con las manos. Esos son los voceros, los que intervienen en el debate público y operan desde las pantallas y las páginas de los diarios. Los grossos en serio, cuando hablan, dicen otras cosas.

A propósito, dos entrevistas para leer y reflexionar. Imperdibles las dos:

Por un lado, esta crónica de Anfibia que hicieron Gabriela Mochkofsky y Alexandre Roig retratando a Gustavo Grobocopatel.

Por otro, una larga entrevista de la Revista Crisis a Hector Huergo, capo de Clarín Rural y ExpoAgro, que incluso lo bardea a Grobo en una parte.
http://www.revistacrisis.com.ar/el-tecnocrata-mesianico.html

Y como siempre, nuestro sentido homenaje a Luis D'Elía que, como nosotrxs, se caga en la puta oligarquía.

Salú!


 

Friday, May 10, 2013

la lucha de clases no existe, pero que la hay la hay...



Esta semana me clavé los "Estudios sobre los orígenes del peronismo" de Murmis y Portantiero. Para la facu. Conocía el argumento, pero nunca lo había leído de primera mano. La pregunta que surge de ahí para interrogar al tiempo presente es: ¿cuál es la alianza de clase o de fracciones de clase que sustenta el proyecto nac&pop hoy? O reformulando: ¿qué grupos sociales, que sectores de la población son los principales beneficiarios e interlocutores de las políticas del gobierno? Y de vuelta: ¿quién tiene la capacidad de influir qué políticas se llevan a cabo y cuáles no?

Claro, hay que matizar la cuestión contemplando la autonomía relativa de la política y del estado. Mucho de lo que se hace efectivamente sale de la propia cabeza y voluntad política de la jefa. Pero insistamos, si nos creemos enserio la idea de que la sociedad está dividida en clases, y que entre esas clases hay antagonismos, contradicciones, disputas o como mierda queramos llamarlas, la pregunta vale.

Esta semana, en esa tónica, hubo tres acontecimientos políticos de cierto peso para pensar de cara a la pregunta por la alianza de clases:

1) Hugo Boss se lanzó nomás, aunque ya venía bastante lanzado. Partido de la Cultura, la Educación y el Trabajo (CET). Sentados ahí, De Narvaez, Yoma, Lavagna y Aldo Rico. También afirmó en TN que se vería bien aliado con Mauricio Macri. A Facundo le está costando fuerte apoyar las andanzas electoraleras de su viejo, aunque todavía se las está comiendo. ¿Entenderá Hugo que la devaluación que harían sus "aliados" de ganar las elecciones sería devastadora para su base militante y sindical?

2) El Dream Team económico del gobierno lanzó instrumentos para el blanqueo de dólares en negro. Polémico, difícil de defender, pero suponemos desde acá necesario frente a un blue con 100% de brecha con el oficial, un mercado inmobiliario retraído y las reservas que vienen descendiendo sin freno desde hace un año. Difícil que tenga impacto sobre el blue, pero puede tener un éxito moderado a alto en los otros dos frentes. Está por verse.

3) Previo al anuncio del blanqueo, el jefe saliente de la UIA, José Ignacio De Mendiguren había declarado al portal Infobae que "la política de los parches se acabó" y que es hora de "reformular el modelo". Al rato matizó y defendió el blanqueo. Pero hay que estar atentxs.

En artepolítica, que leo casi religiosamente, definieron la foto actual como "empate de fuerzas". En votos todavía ganamos, en fuerza de movilización quizás también, pero en términos de potencia social no nos apresuremos en desestimar. Hay cacerolas, hay capacidad de presión devaluatoria (blue, amenazas de no liquidar soja, etc.), hay mucho en manos de la Corte Suprema (ley de medios + reforma judicial), está el tandem Lanata/Magnetto comandando la agenda mediática; está la ausencia de Nestor y de Chavez, la crisis mundial que se siente y duro, y encima de todo lo tenemos a Bergoglio en el Vaticano, que nunca le falta un ratito para acordarse de su querida patria en el fin del mundo.

La opo está deshilachada, por suerte. Igual, ojo con Lavagna que tiene potencial caprilista. Ese tipo es capaz de nuclear a los radicales (fue su candidato en 2007), el resto de los peronistas (acá), e incluso aliarse con el macrismo. También tiene ese aura de los "años dorados" del kirchnerismo, es decir, antes de la 125, es decir, antes de que el kirchnerismo fuera el kirchnerismo, antes de Cristina. Esto le permitiría atraer votos de lo más rancio del antikirchnerismo, y quizás rascarle algunos puntos al FPV. El slogan, sabemos, es "cambiar lo malo, mantener lo bueno". Un argumento similar podría hacerse sobre Scioli, si algún día decide romper.

Frente a tanta rancitud en el aire, la apuesta no puede ser intentar "aguantar las papas", sino hacer lo que el kirchnerismo siempre hizo mejor, redoblar y profundizar. Eso también significará sumar voluntades, ampliar la base social de apoyos activos, militantes, consignas, demandas. JPFeinmann siempre lo dice cuando explica Nietzche: la voluntad de poder tiene que expandirse. Si se queda quieta, se muere.



Friday, April 12, 2013

apuntes sobre la juventud -- uno: trabajo



a.
"Si te portás bien, estudiás, hacés tus deberes, no te mandás cagadas, las cosas te van a salir bien, vas a tener una buena vida, quizás mejor que la de tus padres"
Con esa frase podríamos resumir un cierto tipo de pacto social con la juventud de clase media, que imperó por lo menos en Europa, durante gran parte del Siglo XX. Esto, hoy, ya no es cierto. Según Saskia Sassen, la ruptura de este pacto es lo que ha generado las olas de protesta y descontento contemporáneas en el viejo continente. Ya hemos hablado de esto acá.
En nuestra periferia, podríamos decir que este pacto ha funcionado más como un mito social que como un pacto real entre clases y generaciones. Para la Argentina, quizás el peronismo y la economía que este legó a las décadas que le siguieron permitieron acercar, dentro de ciertos límites, ese mito a un pacto material para las masas populares. Sin embargo, el tiempo y el neoliberalismo fueron erosionando el pacto y debilitando el mito.
El año 2001 en este sentido significó un quiebre, un abismo para toda aspiración de progreso para las juventudes urbanas de la Argentina. La percepción de desintegración institucional y estancamiento económico, cargada del eurocentrismo de siempre, colmaba las filas de las embajadas europeas. Ya no era tanto que las juventudes no tenían futuro en este país, sino que este país no tenía futuro.


b.
A este país llega el Kirchnerismo. Con gran audacia política, un modelo económico sólido, y los términos de intercambio a su favor, el ciclo iniciado en 2003 se lanzó a la gran tarea de recomponer la sociedad. Hablamos, de las tasas de crecimiento chinas, el desendeudamiento, la sustitución de importaciones, la reconstrucción de un Estado presente, los nuevos derechos sociales, la recuperación del empleo, entre tantas otras dimensiones.
En tanto dimensión simbólica de esta recomposición, la Argentina contemporánea fue escribiendo nuevos mitos, nuevos relatos y nuevos guiones culturales. Hablamos, sí, del tan mentado "relato oficial", pero no sólamente de este. También, por ejemplo, de los relatos político-opositores al actual gobierno, que enfatizan la "potencialidad" argentina y las oportunidades para el desarrollo que estaríamos perdiend. Incluso la literatura, el cine y la televisión hacen eco de estos relatos.
La exitosísima telenovela "Dulce Amor", que ya va por su segundo año en Telefé (y ya empieza a cansar), está centrada en la vida de una comunidad que se encuentra a sí misma tanto en el barrio como en la fábrica. La integración de ambos espacios, el trabajo y la familia como ordenadores sociales renovados, funciona como trasfondo de la historia. Sus protagonistas, miembros de la clase trabajadora en pleno ascenso social, contrastan con los de grandes éxitos de los años 90, como "Gasoleros"--donde "no hay dinero", según cantaba Vicentico-- cuyos personajes eran reflejo de una clase media empobrecida que se las tenía que arreglar como podía.
Entonces, aquí tenemos una promesa, un nuevo mito del progreso social que la actual juventud está mamando. Con tasas de crecimiento del 10%, desempleo del 7%, amplias posibilidades de terminar el secundario, cantidades de vacantes en nuevas universidades públicas en las grandes urbes y sus conurbanos--donde la gran mayoría de lxs alumnxs son primera generación universitaria--,con acceso a becas de estudio y especialización; por qué no habríamos de entusiasmarnos. Quizás sí podamos aspirar a un futuro próspero, ¿o no?

c.
Cualquier diagnóstico económico, sea cual sea su pertenencia política, arranca por asumir  que la época de crecimiento de dos dígitos en la Argentina no volverá, por lo menos en el cortísimo plazo en que estos profesionales hacen sus profecías. El 2012 el PBI se expandió un 2%, y los pronósticos favorables para el 2013 no superan el 5%. El nivel de empleo se sostiene, pero crece poco y nada. La crisis global ha llegado, finalmente, a la periferia, y la Argentina no está exenta, más allá de toda la batería de políticas económicas keynesianas, proteccionistas, estatizantes que se esgriman para capearla.
Sea cual sea el destino económico del país, deberá enfrentar las crecientes expectativas generacionales de la juventud. Les hemos dado razones para ilusionarse, y ahora están ilusionadxs. Si se enfrentan a una sociedad que les ofrece oportunidades de progreso, trabajos en blanco, acceso a crédito, posibilidades de adquirir una vivienda, potencialidades de desarrollo cultural, habremos cumplido. Si en cambio se encuentran con la precariedad, la exclusión, la discriminación, la inaccesibilidad de un techo o una obra social; si se responde a sus demandas con la policía, rápidamente estaremos presenciando una réplica de lo que se vive en Chile, España o Egipto.

Tuesday, January 15, 2013

lecturas de un martes en reposo


"...si la clase obrera está alienada, y nosotros no hemos podido hacer lo nuestro porque no contamos con su fuerza, más allá de la verdad de esta afirmación queda algo irreductible: tampoco sin embargo hemos sabido extraer esa fuerza al menos del ámbito en el cual vivimos nuestros propios conflictos de clase: de nosotros mismos. ¿Somos una fuerza o no? ¿Qué quiere decir entonces este conglomerado de izquierda que siempre mira de costado, más allá de sí mismo, hacia la clase trabajadora pidiéndole que ella sí haga la unidad, que ella sí supere su alienación, que ella sí realice los actos de pasar a la realidad, pero que no mira hacia sí mismo para ver nuestra propia dispersión, nuestra propia incapacidad de reunir esta energía desperdiciada e impulsar hasta constituirla en una efectiva fuerza que se juega en actos propios dentro de la realidad? ¿No jugará en unos y otros la misma represión? ¿No será la misma presencia del poder represivo que detiene la eficiencia de nuestros actos,  la profundidad de nuestro pensamiento, el reconocimiento de una realidad que no puede ser asumida revolucionariamente sin poner de relieve lo que el poder oculta: el riesgo de la vida? Pero este riesgo de la vida, ya lo vimos, no es sólo —y especialmente para la izquierda— la presencia del fusil y la picana: son los límites que la burguesía estableció en nosotros, con sus categorías mentales y morales que señalan en cada acto nuestro el desvío sentido como peligroso, la presencia de lo desconocido que debemos afrontar: los límites de realidad que ella nos fijó como propios"

León Rozitchner - "La izquierda sin sujeto" (1966)

Este texto de León fue en respuesta a un artículo de nuestro querido John William Cooke, en el cual se discutía la cultura revolucionaria en el marco de la alienación proletaria,  tomando como eje los Manuscritos Económico-Filosóficos de don Charly Marx. El debate que le viene a plantear León a Cooke es sobre el sujeto revolucionario. ¿Quién es, a fin de cuentas, el sujeto de una posible revolución en la Argentina?

El planteo de Rozitchner viene masomenos así: el capitalismo es un modo de producción de mercancías, pero también es una maquinaria de producir seres humanos, o sea, sujetos. El capitalismo produce subjetividades disociadas--pensemos: naturaleza/cultura, cuerpo/mente, racionalidad/afectividad, vida pública/privada. Una política revolucionaria debería entonces preocuparse por producciones alternativas de subjetividad. Gandhi decía, con una fórmula sencilla y algo berreta: "debes ser el cambio que deseas ver en el mundo", pero hay un indicio de verdad ahí. León le da una vueltita de tuerca y propone: "tenemos que convertirnos...en el lugar activo de la verificación de las estructuras burguesas sobre las cuales nos toca incidir" para luego rematar: "en la modificación que perseguimos en el mundo debemos jugar nuestra propia transformación."

El concepto es bastante simple, debemos poner el cuerpo, jugar nuestras vidas. Arriesgarnos a corrernos de una racionalidad pragmática (occidental, colonizante, patriarcal) y poner en juego nuestra intimidad, la persona que somos. En el texto también hay una crítica muy fuerte a la conducción de Perón, que quizás en otro post le entre.

Copié la cita arriba porque siento que ahí hay una lección setentista que todavía no logramos aprender. La militancia --en el kirchnerismo o en alguna izquierda-- corre el riesgo de enquilostarse si no logra producir alternativas a una subjetividad neoliberal que  an no hemos abandonado. El inmediatismo, el consumismo (que no es lo mismo que el consumo), el machismo sutil, las formas de afectividad heredadas de las películas de Disney y las novelas del Trece, un cierto sentido de omnipotencia, de triunfalismo, de detentores de una Verdad (con V mayúscula) imbatible.

Los tiempos que vienen, creo, pondrán a prueba las subjetividades que habremos podido construir en esos años "primaverales" para la militancia kirchnerista. ¿Seremos capaces de poner el cuerpo en tiempos menos propicios? ¿Podremos ser nosotrxs solitxs una fuerza política con vocación transformadora?